Bruselas contra las multinacionales que evaden beneficios

“Miles de millones de euros”, sin concretar específicamente, son ya mucho dinero. Ni siquiera la burocracia europea es capaz de cuantificar la cantidad que algunas empresas multinacionales están evadiendo a base de subterfugios y elaborados sistemas de compañías filiales en la Unión Europea. Pero Bruselas parece decidida a atajar la evasión fiscal. Esto es lo que se extrae de las palabras del Comisario de Impuestos, Aduanas, Estadísticas, Auditoría y Lucha Contra el Fraude, Algirdas Semeta.

El Comisario manifestó el lunes que los socios europeos deben poner en marcha mecanismos de inspección que permitan descubrir y sancionar las prácticas que algunas empresas realizan a fin de exportar las ganancias que obtienen en unos países de la UE a otros estados miembros o a terceros para beneficiarse de las ventajas fiscales de estos últimos. De ese modo el departamento que dirige Semeta considera que las arcas de los 28 dejan de percibir grandes sumas en impuestos.

Pero la ingeniería fiscal no termina ahí. Algunas empresas no solo intentan evitar el pago de impuestos con este tipo de prácticas sino que van más allá y desvían sus pérdidas hacia las filiales, en algunos casos creadas con este fin, en aquellos países en que pueden beneficiarse de devoluciones impositivas. ¿Cómo se ha llegado a este punto?

El problema radica en algunos de los acuerdos que materializan la libre circulación de capitales en la UE y en la disparidad normativa en temas fiscales entre los 28. El acuerdo referente a la libre repatriación de beneficios, pensado originalmente para evitar la denominada doble imposición –el pago de impuestos por el mismo concepto en dos países distintos—ha abierto la puerta a prácticas que caen en la evasión de capitales. Este acuerdo permite trasladar sin restricciones los beneficios que una compañía obtiene en un estado miembro a otro sin que primero se le cobren impuestos en el país donde se han obtenido.

Una de las reformas que pretende implantar la Comisión Europea es la de otorgar a los estados miembros la potestad de suspender la libre repatriación de los beneficios de las empresas si se sospecha que esta práctica está utilizándose para en última instancia evitar el pago de los impuestos que se deriven de estas ganancias.

Por el momento este tipo de prácticas es legal, ya que los tratados comunitarios santifican la libertad de movimiento de los capitales. Las empresas aprovechan las distintas legislaciones fiscales y buscan el modo de enviar a países fuera de la UE los beneficios y conseguir así descuentos en el momento del pago de impuestos. El Comisario Semeta ha pedido a las multinacionales que asuman sus obligaciones tributarias. Según el Comisario lituano, ya que las empresas aprovechan las ventajas que ofrece el mercado común es lógico esperar que “las empresas contribuyan al erario público en la parte que les toca”.

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