Cameron, de viaje por China para acelerar el acuerdo comercial con la UE

Si hay algo que caracteriza a los británicos, es su pragmatismo a la hora de hacer negocios. Imbuido de este carácter, el primer ministro británico que más está haciendo por sacar al Reino Unido de la Unión Europea (UE), David Cameron, se encuentra en China intentando llamar la atención de sus socios europeos sobre la necesidad de un acuerdo de libre comercio con el gigante asiático. Encabezando la delegación comercial británica más numerosa que jamás piso tierras chinas, Cameron se ha reunido con su homólogo Li Keqiang esta mañana para abordar no solo la relación bilateral, sino también un eventual acuerdo multimillonario entre China y la UE, según informa Reuters.

El primer ministro Cameron, tras su encuentro con Keqiang, declaró que “la transformación de China es uno de los hechos que está marcando nuestras vidas”. El mandatario británico considera que el auge chino es una oportunidad aunque no todos lo vean así. “Algunas personas en Europa y en otras partes ven cómo el mundo está cambiando y quieren encerrar a China dentro de una barrera comercial de bambú”, aseguró Cameron, permitiéndose una licencia poética, tal como recogen Reuters y la BBC.

En la rueda de prensa posterior al encuentro con el primer ministro chino, Cameron comprometió su peso político en el empeño de impulsar un acuerdo de libre comercio entre la UE y China, “tal como estoy promoviendo con el acuerdo entre la UE y EE.UU.”. En el apartado de las relaciones bilaterales, el dirigente inglés quiso destacar las oportunidades que China puede explotar en el Reino Unido dada la elevada liberalización de la economía británica. El primer ministro Cameron dio la bienvenida a las inversiones en su país, y se ofreció como socio en el proceso de apertura de la economía china en el mundo.

Además de la charla sobre el acuerdo comercial, los líderes chino y británico tuvieron tiempo de hablar de la posibilidad de facilitar las conexiones entre ambos países con el objetivo de incrementar el turismo. Otro aspecto discutido fue el de la participación británica en el desarrollo de la alta velocidad en China.

El viaje de Cameron, que se prolongará por tres días tiene una evidente faceta comercial. Pero también un importante componente político ya que las relaciones bilaterales entre China y Reino Unido se han resentido recientemente por la reunión mantenida entre el primer ministro británico y el Dalai Lama, el líder espiritual y político tibetano. Tal entrevista enfadó en Pekín y enfrió las relaciones con Londres.

Esta visita oficial es la culminación de los esfuerzos realizados por la diplomacia británica para reconducir la relación y que tuvo su anticipo hace un mes cuando el ministro de economía, George Osborne, se trasladó a China en otro viaje comercial. La delegación británica que acompaña a Cameron está integrada por un centenar de empresarios que buscan fortalecer y ampliar sus intereses económicos en el país asiático.

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