Internet: una ventaja para aprender

Desde que nos integramos en el nuevo milenio hace casi ya catorce años – faltan días para terminar 2013- ha cambiado muchos aspectos, que considerábamos tradicionales y clásicos, en muchas sociedades mundiales. Lo que antes era común en numerosas potencias europeos y no europeos como escribir una simple carta en un folio para remitirla a una ciudad o a un país podía tardar unos días, o incluso, semanas. Esta actividad que era tan normal hace diez años, ha sufrido un desplazamiento por un método más actualizado y rápido.

El correo electrónico ha sido capaz de transformar ocho días de espera, por ejemplo, a ser ocho segundos o minutos. El e-mail es instántaneo. Se escribe sobre un fondo blanco – un Word-, como si fuese un folio, y se envía a una dirección – [email protected], como si fuese el domicilio de la persona a la que estamos redactando. Este cambio tan repentino y profundo ha afectado a millones de individuos de todo el mundo. Y, como esta acción, ha habido más cambios en nuestra vida que ya no recordaremos.

Los smartphones, Internet, las redes sociales o las nuevas formas de comunicación han cambiado todas las visiones rígidas que se tenían de estas actividades. La celeridad en la evolución que ha habido en estos últimos años ha sido muy, muy grande. Y, muchos ciudadanos se han beneficiado de este boom y por ello se ponen reseñas falsas.

El mundo online ha permitido a millares de usuarios de muchos países ahorrarse centenares de euros y a invertir el tiempo en otras tareas o quehaceres, sin tener que asistir a una tienda, a una institución para renovar cualquier trámite burocrático o a un curso de contabilidad, de diseño o de otra rama. Es decir, Internet ha permitido que millones de cibernautas aprendan a utilizar elementos básicos, herramientas útiles, gestionar papeleo en cuestión de segundos o saber manejar y conocer programas de ordenadores, aplicaciones, entre otras herramientas.

Internet se ha convertido en el mundo de los video – tutoriales. Si un usuario desea saber utilizar y practicar programas como Illustrator, Photoshop o Indesign – diseño- no hace falta que acuda a un centro para que le enseñen como funcionan. Uno desde casa o desde la oficina puede educarse en la materia que él desee. Una persona ahorra dinero – lo que cuesta el curso, como mínimo-, tiempo en desplazarse y las horas que debe de acudir, obligatoriamente, a las clases y otra serie de costes secundarios. Uno de los inconvenientes de estar aprendiendo en casa y no en un centro especializado es la inexistencia de un título que acredite si, realmente, una persona sabe manejar estas herramientas.

Hay tutoriales de todos los temas y de todos los gustos. Cortes de pelo, como saber maquillarse, que ropa es conveniente llevar para un acto u otro, que vestidos están a la moda, como saber hacerse nudos de corbatas, construir pequeñas obras domésticas, etc. La red está inundada de vídeos protagonizados por personas anónimas que intentan ayudar a otros internautas que tienen ese mismo problema o uno semejante. Cada año que pasa, Internet cambia un poco más la visión de los individuos haciendo que nuestra sea, en teoría, más fácil y cómoda.

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